viernes, 3 de octubre de 2008


Oscar Domínguez

Nació en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el 3 de enero de 1906. Su primer cuadro data de 1926, Autorretrato con pipa, y está firmado con la expresión Óscar X que utilizó en su primera época. En 1927 viajó a París para organizar la exportación del negocio platanero de su padre. Allí entró en contacto con el movimiento surrealista, que marcó de una forma determinante su trayectoria. Conoció además a Paul Éluard, Man Ray y Wilfredo Lam. En 1928 expuso en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife en compañía de la pintora francesa Lily Guetta. Su primera individual fue organizada por el grupo surrealista tinerfeño de Gaceta de Arte, en 1933; de esta época son algunos de sus cuadros como Retrato de Roma, El piano o Paisaje de Canarias. La iconografía de sus obras alude frecuentemente a volcanes, grutas y la vegetación típica de las islas; también hay latas de conserva, imperdibles, revólveres, flechas, leones y toros que forman parte de sus objetos surreales. Al año siguiente, 1934, se incorporó al círculo de André Bretón y se sumergió por completo en el surrealismo de sus maestros: Salvador Dalí, Max Ernst, Yves Tanguy, el rumano Víctor Brauner, el chileno Roberto Matta o Picasso. Entre sus obras de aquellos años, de un estilo en parte deudor del de Dalí, y en los que a menudo se inspira en el paisaje canario, destacan Drago (1933), Máquina de coser electrosexual (1935) y sobre todo el espléndido Cueva de guanches (1935), expuesto en el Centro de Arte Reina Sofía. En 1935 participó en la Exposición Surrealista de Santa Cruz de Tenerife, en la que firmó el manifiesto Du temps que les surréalistes aviaient raison. También son importantes sus objetos surrealistas, entre los que destacan Pérégrinations de Georges Hugnet (1935) y L'arrivée de la Belle Epoque, montados en París en la Exposition Surréaliste d'Objets de la Galerie Charles Ratton en 1936.
A finales de esta década emprendió su llamado "periodo cósmico", uno de los más interesantes de su carrera. Lo inició con Paisaje abisal. Junto a Ernesto Sábato elaboró la Teoría de la petrificación del tiempo, otra de sus aportaciones destacadas al movimiento surrealista, e introdujo en su obra formas cristalizadas y estructuras de redes angulosas. También estrechó su relación con Picasso. Por entonces se inspira en el libro Lancelot 28º - 7º del poeta surrealista canario Agustín Espinosa para componer su cuadro del mismo título; para él también había hecho la cubierta de Crimen (1934), la más importante de las novelas surrealistas en español. Posteriormente rompió con el Surrealismo y con André Bretón, fuertemente influido por la obra de Picasso.
Ilustró con aguafuertes Poésie et verité (París: Les nourritures terrestres, 1947), de Paul Éluard. Hay que mencionar también su propio libro de versos Les deux qui se croisent (Paris: Fontaine, 1947). El artista vivió los últimos años de su vida preso de la locura tras sufrir acromegalia, enfermedad degenerativa que deformó su físico e hizo crecer extraordinariamente su cráneo. La Nochevieja de 1957 se suicidó en París. Sus restos descansan en el "Panteón de los Noailles" del cementerio de Montparnasse, junto a otros artistas.
Óscar Domínguez es considerado hoy en día uno de los mayores exponentes mundiales de la vanguardia histórica española que se gestó en París durante las primeras décadas del siglo XX. Versátil y polifacético, es uno de los artistas más atractivos e innovadores del panorama de la pintura internacional del siglo XX. En general, las figuras y objetos que componen sus obras surrealistas contienen referencias mágicas, mecanicistas y sexuales, situándose muchas de ellas en el paisaje canario a pesar de residir la mayor parte de su vida en París. La aportación más importante que Óscar Domínguez hizo al surrealismo fue la invención de la decalcomanía o calcomanía, técnica en la que el automatismo psíquico tenía un protagonismo absoluto. La utilizó por primera vez en 1934 y para la cubierta de la monografía de Westerdahl sobre Baumeister. También publicó un libro de ellas, Grisou, que no vio la luz hasta 1992, en París. Este procedimiento tuvo una magnífica aceptación entre los surrealistas que lo adoptaron rápidamente e influyó posteriormente en la pintura expresionista abstracta. La decalcomanía consiste en introducir gouache negro líquido entre dos hojas de papel presionándolas de un modo no controlado.

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